jueves, 25 de mayo de 2017

TG

He dedicado más de 10 años de esta vida al servicio en un mismo lugar. Sí, casi un tercio de los años que pesan sobre mis hombros. Y, sí, exagero con la metáfora. Como casi siempre. Entonces, si fijo la mirada en el retrovisor, me queda agradecer, reflexionar y decidir si el paso externo debe mantenerse o variar. Sí, variar. Pero, ¿cómo? ¿cuándo? ¿a partir de qué? Sin duda, demasiada incertidumbre al frente. Puede que la confianza exista. Prefiero decir mérito. Y consciente del desgaste y lo prescindible, concluyo: agosto se ve lejos, septiembre ni se diga. Julio, guste o no. El paso correcto al segundo semestre. Porque sí. Porque quiero. Porque merezco. 

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